Hoy hay más refugiados a causa del cambio climático que de las guerras. El Banco Mundial calcula que si el calentamiento global fraguado por el hombre continúa, podría causar 180 millones de refugiados climáticos en 2050. Un tragedia anunciada. El refugiado climático es un estatus que no está contemplado por ningún derecho nacional o internacional. Una realidad ignorada. Un elemento ilustra a la perfección los efectos del calentamiento global en las sociedades humanas: el agua. Su escasez y su exceso. La tercera parte de la población humana vive cerca del litoral. En las Filipinas, un 85% de los habitantes afirman que ya notan las consecuencias de la crisis climática en forma de inundaciones y tifones cada vez más fuertes. En el altiplano guatemalteco, los campesinos sufren el fenómeno contrario: sequías intensas. Todo eso desencadena éxodos masivos a los que los países ricos responden levantando muros. Una respuesta insólita teniendo en cuenta que el modo de vida en los países industrializados es el principal responsable del cambio climático. Siete Estados, entre los que están EE. UU., China, Rusia, India y Alemania, concentran el 60% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.

Tal vez por eso, en el país con más emisiones de CO², vive la mayoría de las personas que niegan el cambio climático: Estados Unidos. Una de ellas es Donald Trump. El presidente de EE. UU. abandonó el Tratado de París, apuesta por los combustibles fósiles y levanta nuevos muros contra la inmigración. Mientras la activista Greta Thunberg de «Fridays for Future» y otros grupos luchan por un cambio para evitar los efectos que los científicos auguran por el cambio climático, la mayoría de la gente se reafirma en su estilo de vida. Por otro lado, miles y miles de habitantes del planeta abandonan sus hogares para sobrevivir. Cada dos segundos, una persona se ve obligada a dejar su país. Actualmente hay 70 millones de refugiados. La serie de reportajes de la DW «Desplazados» analiza las causas de ese éxodo. «Desplazados» establece un paralelo entre la forma de vida en Occidente y los grandes flujos migratorios del Sur global.

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